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Lagrimas de augurio tercera parte Paseo nocturno
Después de aplazar su edición por un rato, Aquí está... Ando algo perdida con el teclado para los símbolos de interrogación y admiración.
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La lluvia golpeaba amenazante las ventanas. El viento hace temblar los vidrios y los goznes se quejan con sus chirridos. La habitación se había quedado a oscuras desde hacía rato, el chapoteo de las pisadas resuenan por la estancia. Al fondo hay un mar de sangre, sobre el cadáver un ser enclenque no dejaba de apuñalar el pecho con una botella rota. A cada golpe la carne molida expulsaba un poco de sangre, los sonidos se acompañaban de la respiración cargada de rabia. Un golpe furioso del viento rompe las ventanas, los gritos de desesperación se pierden en el frondoso bosque...
La galería frente a la estación ya tenía un par de días cerrada. En la puerta oscilaba polvoroso un letrero que decía: "Por cuestiones de mantenimiento permanecerá cerrado. Suplicamos a nuestros visitantes y expositores tener paciencia". A Silvia le divertía verlo, eso era señal de que algo interesante estaba ocurriendo. En los meses que llevaba trabajando en la librería de la siguiente cuadra jamás había visto que cerraran el edificio entero por algo tan insignificante.
El repique de la campana alertó a su jefe Gustavo, quien abandonó la lectura de su periódico para atender a su posible cliente. Apenas vió a la chica regresó a su rincón.
- Llegas tarde!- Le gruñó detrás del impreso. Ella siguió su camino hasta la trastienda para dejar su chaqueta y la sombrilla, en la perilla estaba colgado su delantal.
- La galería de Lunde sigue cerrada. El periódico dice algo al respecto?
- Esta semana están enfocados en los cadáveres encontrados después del incendio de la montaña. Ayer llegaron nuevas adquisiciones, colócalas en su lugar.
- Aburrido! Todos son libros sobre estadística y contabilidad! Para la siguiente pide novelas, algo más interesante!- Se puso en labor haciendo falsos pucheros. Pero el encargado no entendió que era una broma.
- Estos ejemplares son muy difíciles de conseguir por los alumnos de la escuela más cercana! Ellos son nuestros principales clientes! Si tanto te molesta puedes ir a la librería de la estación siguiente! Ya tienes tu certificado de bachiller o no?
- Dijeron que lo mandarían por correo. Con lo imprevisible que es el servicio postal en Audrilad puede llegar mañana o el año que viene... Hablando de papeles, hasta cuándo vas a utilizar tu título como educador?
- Cuando aparezca un trabajo atractivo. Las escuelas de estos días están infestadas por vándalos prepotentes... Escucha esto! "Padre adinerado busca instructor o institutriz para su única hija, interesados presentarse en...aseguro buen sueldo y horario a gusto del contratado."
Se puso de pie de un salto con el periódico en alto. La chica lo miraba incrédula.
- Suena atractivo. Piensas ir a la entrevista? Sabes que puedo encargarme de la tienda por mi cuenta. Sólo dime si los precios están registrados para las nuevas adquisiciones.
- Si lo están, si no regreso antes del cierre, sabes dónde están las llaves!
Corrió a la trastienda por su chamarra y su maletín. Desapareció de la vista apenas cruzó la entrada. La chica encendió la radio y continuó su trabajo.
La casa estaba a tres horas en tren y otras tantas en caballo, pues el camino es tan angosto que ningún vehículo motorizado puede transitar. Técnicamente estaba en un rincón donde no mira Dios, como dicen los lugareños. Gustavo dudaba si podría aguantar hacer el recorrido otra vez, en caso de ser contratado. Se recargó en el porche para recuperar el aliento. Este parecía ser de madera con piso de piedra. Justo como las casas de campo de los viejos ricos. Unas sentadillas le ayudarían a desentumir las piernas adormecidas por el viaje en burro, a falta de quien le quisiera rentar un caballo. Se acomodó el cabello y se decidió a tocar la puerta. La aldaba no parecía usarse en años. Al llamado apareció una mujer que alguna vez fue una belleza pero ahora tenía la misma apariencia de la muerte, pálida, delgada hasta los huesos y ojerosa. Vestía como si acabara de salir de una funeraria.
- Qué asunto le traen aquí señor?- Sus dientes perfectamente alineados y blancos contrastan con la imagen de campesinos del siglo pasado.
- Vengo a entrevistarme para el puesto de educador. Esta es la dirección, verdad?
Le enseñó el anuncio en el periódico.
- No esperábamos que alguien respondiera tan rápido. El señor salió a hacer algunos negocios. Pase y espere. Gusta algún té señor... um?
- Gustavo Montenevado! Gusto en conocerla!
Le extendió la mano pero ella lo ignoró. La guardó con timidez en su bolsillo.
- Soy la señora Leonore Blancavilla, ama de llaves y única sirviente. Gusta un té mientras espera en la sala?
- Sí por favor!
Por dentro, todas las cortinas estaban cerradas, por si fuera poco las contraventanas también estaban puestas. Al llegar a la sala, la ama de llaves inspeccionó todos sus rincones, convencida, abrió las ventanas y corrió las cortinas gruesas. La luz del día iluminó por completo la estancia. Tanto los muebles como los tapices eran de estilo gótico, representaban escenas de caza. En uno se veía que capturaban lo que parecía ser un lobo. Su tamaño era considerable comparado con los cazadores, además estaba parado sobre sus patas traseras como si fuera un oso. Gustavo se sentó en uno de los sillones. La mujer se había retirado poniendo el cerrojo en la puerta. Lo que extrañó al educador. Volvió al rato con una bandeja en la que estaba la tetera, un par de tazas y un cesto con galletas. Las dejó en la mesita y se retiró en silencio, examinando los rincones del exterior y cerrar la puerta tras de sí.
El señor de la casa llegó poco después del atardecer. Lucía demasiado joven y apuesto para ser un padre soltero. El librero se preguntó por qué alguien con todas las señas de ser codiciado no tiene un ejército de lindas institutrices en la puerta de su casa, pero al recordar lo duro del camino comprendió. A diferencia de los secos modales de la ama de llaves él le tendió la mano con una sonrisa de éxito en su rostro. Un tanto cohibido le respondió el saludo con cortesía.
- Buenas tardes! Soy el señor Travis Summermist, por favor llámame Travis! Ayer fui al periódico local para colocar mi anuncio. Quién hubiera creído que tan pronto ya tendría un postulante para el puesto! Eso me alegra mucho... Perdone mi rudeza, usted es?
- Soy Gustavo Montenevado, puede llamarme Gustav. De hecho hoy acababa de leer el periódico. Soy propietario de una librería y siempre recibo el periódico antes que los demás en la mañana, por eso vi su anuncio y vine aquí con todos mis documentos que me acreditan como educador.
El señor Summermist recibió los papeles y los examinó con detenimiento. La seriedad de su rostro inquietó al chico, quien se puso a beber el té con nerviosismo.
- Usted no tiene ninguna carta de recomendación. Tampoco tiene antecedentes que acrediten experiencia posterior a su servicio para la titulación.
Los ojos ámbar le congelaron la sangre al postulante. Ese cambio de tono sugiere malas noticias.
- Mi hija es bastante especial. Si no es molesto para usted le sugiero que espere mi respuesta en un lapso no mayor a las dos semanas. Gracias por su visita.
- Gracias a usted por recibirme! Aquí está mi tarjeta de presentación con el número de la librería en caso de que no pueda contactarme con el otro.
Gustavo subió al tren con el sabor de derrota en la boca. Sólo la esperanza de que no tendrá que repetir el tortuoso viaje le levantó el ánimo. A su regreso pasó por la casa del frutero para pedir las llaves. Silvia es su mejor apoyo en la tienda a pesar de que aún es una menor de edad, tiene la madurez mental de alguien mayor.
Del otro lado de la ciudad, en un departamento con las luces apagadas, se ve un rayo de luz tras la habitación del fondo. Una computadora portátil está mostrando en su pantalla las últimas conversaciones de un blog privado:
"Comadreja: Han visto que la galería Lunde ya tiene varios días cerrada?
Osopanda: Sí, ayer me acerqué y el letrero ya hasta tiene polvo! jajaja!
Gorilablanco: Yo tengo un amigo que trabaja ahí. El hecho es que recibieron una carta de Silverfox, anunciando que robará el objeto más valioso de su colección en una semana después de que la carta sea abierta.
Comadreja: Qué no Silverfox es una leyenda urbana? Ya saben, llega una carta sin fecha anunciando un robo firmada por Silverfox, el objeto desaparece y al mes regresa.
Gorilablanco: Si es una leyenda o no, alguien está haciendo toda clase de robos.
Osopanda: Qué impresionante!! Y las cosas regresan?
Gorilablanco: Pandi, el tal Silverfox se ríe de la seguridad. Recuerden chicos, robar no está bien.!!! Ese zorro es una mala influencia para los chicos!!!
Comadreja: Aquí tenemos otro padre preocupado. Te comprendemos lo que quieres decir, así que no tomes nuestros comentarios tan a pecho. Verdad Panda??"
- Así que la carta ha sido recibida!!! Cuántos días han pasado??
La persona sentada frente a la pantalla, se rascaba la cabeza pensativa. "Tengo que apurarme y hacer los preparativos". Pensó mientras reventaba una burbuja de chicle.
Durante los siguientes cuatro días, Gustavo se veía cada vez más deprimido. Silvia supuso que era por la entrevista. Le preguntó, por ello y él sólo se enfrascaba tras el periódico, ocultando sus ganas de llorar. Trató de consolarlo con todo lo que se le ocurría, contándole chistes, llevándolo a pasear después de cerrar pronto. Pero nada parecía elevarle el ánimo. La mañana del quinto día, el teléfono de la tienda comenzó a repiquetear.
- Librería Montenevado, en qué le puedo ayudar?- Contestó Silvia al ver que su jefe estaba ocupado acomodando los periódicos viejos en la trastienda. Por un momento soltó el auricular que cayó haciendo un ruido estrepitoso.- Gustavo, ven!! Es el señor Travis no-se-qué! Quiere hablar contigo!!
El inexperto educador tomó el auricular con las manos temblorosas. No podía creer lo que acaba de ocurrir. El señor Summermist le ha pedido que vaya a su casa para que conozca a su hija y decidir si procede a contratarlo!! Después de colgar abrazó a la chica, los dos bailaron felices por toda la tienda. El chico sacó el letrero de cerrado. Tomaron sus abrigos y salieron a celebrar a la cafetería de la vuelta. Durante el brindis escucharon las alarmas de la galería resonar por toda la manzana. La conmoción llenó las calles de curiosos, que corrían para ver. En el camino un hombre con gorro chocó con Silvia. Ambos dejaron caer sus mochilas, que lucían similares, el sospechoso tomó la más próxima y salió huyendo. Al poco rato la policía salió en su persecución.
- Detente ahí Silverfox! No tienes escapatoria!
Lo acorralaron en un callejón y lo atraparon. Al registrar el bolso encontraron que estaba intercambiado. Silvia y Gustavo esperaban el bolso de ésta última en la comisaría, donde ya habían entregado el del ladrón con todas sus pertenencias. Afuera se encontraron con Travis Summermist.
- Señor Summermist! Qué sorpresa!
- Sólo vine para asegurarme que no se llevaron las cosas que presté para la próxima exposición de la galería. Pero parece que este sujeto sólo llevaba baratijas.
- En este momento estaba por encaminarme a su casa... Oh cierto!! deje le presento a Silvia, ella ha sido mi ayudante en la librería desde hace varios meses!!
- Mucho gusto señor!- La chica hizo una inclinación cortés. El caballero besó su mano.
- El gusto es mío señorita. Perdone mi rudeza, pero estoy intrigado por sus ojos dorados. Es extranjera?
- Mis ancestros lo eran. Por su nombre yo supongo que usted también lo es... Disculpen caballeros, si pueden adelantarse, yo tengo que firmar para recuperar mis pertenencias.
De camino a la estación de trenes, algo pareció capturar la atención del señor Summermist. Gustavo se giró para encontrar lo que tenía a su futuro jefe tan impresionado, En la pared frontal de la galería apareció una pancarta, en la que podía leerse: "Mis más sinceras disculpas por este imitador de segunda que acaba de manchar mi reputación de buen gusto. Les aviso que la colección de joyas Summermist estará a mi cuidado. Nos vemos en la noche!!! Besos y abrazos Silverfox".
- Disculpen la tardanza, ya saben cómo son las cosas con estos burócratas! Qué ocurre?? Oh wow! Se encuentra bien señor Summermist?
Parecía que iba a perder la compostura de un momento a otro pero supo contenerse.
- Mañana vaya a mi casa para la presentación señor Montenevado. Tengo asuntos que atender!
- Comprendo señor Travis. Hasta mañana.
Esta vez la sala de aspecto gótico le pareció menos acogedora que la última vez. La única luz de la estancia era la chimenea, acompañada de los candelabros. En el sillón más pequeño, recargada en el respaldo de caoba estaba sentada la pequeña hija de Summermist. La creatura tenía los mismos enormes ojos ámbar que su padre, pero la constitución de una muñeca frágil. Gustav temía que se quebraría con el más mínimo golpe, se sorprendió al saber que la niña tenía un grave caso de fotosensibilidad, por lo que la casa tenía que estar a oscuras todo el tiempo. Duraron cerca de una hora mirándose fijamente sin cruzar palabras. Al final la niña lanzó un suspiro de alivio y dio su aprobación.
- Estarás a prueba durante este mes!- Sentenció con la seriedad de un juez. El maestro respiró aliviado. Tendrá que avisar a Silvia que ella estará sola en la tienda mientras él trabaja educando a una niña delicada.
Silvia estaba esperando el tren en la estación. Esa tarde recibió la llamada de Gustavo. Le alegra que fuera capaz de conseguir el trabajo y que la niña parecía ser del tipo tranquilo. Decidió revisar su blog favorito mientras llegaba su transporte. Leyó los mensajes divertida hasta que llegó a la sala de chat.
"Dientudo: Maldito zorro bastardo te mataré!
Osopanda: Te hizo algo malo?
Dientudo: Sé quién eres te estoy buscando!
Osopanda: Hey chicos! hay alguien que sabe cómo es!
Comadreja: Hey Dientudo comparte! Puede que obtengamos una recompensa!
Dientudo: Estoy justo detrás de ti. Más te vale decir dónde están antes de morir!
Comadreja: Este tipo da escalofríos, no creen?
Osopanda: Estoy preocupado. Incluso miré a mis espaldas. Qué hay de ti comadreja?
Comadreja: Maldita sea mi suerte! Un psicópata me está persiguiendo! Ayuda! Estoy en la Calle aledaña a la galería que fue robada ayer!
Osopanda: Estás bien comadreja?
Comadreja: Algo, después de que me atrapó el tipo le dije lo que quería oír. Me quebró las piernas y me dejó frente a la comisaría. Tiene una fuerza sobrehumana!
Osopanda: Qué le dijiste?
Comadreja: La ubicación de las joyas robadas! Por supuesto!
Osopanda: Eres Silverfox?
Comadreja: Nah! Ése me usa para sus travesuras. En este momento debe de estar leyendo nuestras conversaciones y se ha puesto a salvo.
Osopanda: Le conoces? Sabes cómo luce?
Comadreja: Sabías que en algunos países los zorros son capaces de transformarse?"
Silvia miró a su alrededor, no había mucha gente en la estación. la sirena de aviso del tren la hizo respingar. Al parecer la conmoción no fue tan grande. Subió al vagón para sentarse entre dos ancianas de aspecto dormilón.
Un mes más tarde Silvia presentó su renuncia en la tienda y desapareció de Audrilad. Esto dejó contrariado a Gustavo. Después de confiarle la tienda a un viejo amigo suyo para poder seguir con su trabajo de educador en la casa Summermist, hizo sus maletas y se mudó. Por varios noches le pareció escuchar pasos que descendían las escaleras. En una de esas los siguió y descubrió que se trataba del señor Travis quien cada noche bajaba al sótano a través de una trampilla secreta en la cocina. Se acercó para escuchar. Del otro lado se oía el sonido de dos metales que se rozan, como si una cadena raspara un tubo, acompañado del rechinar de una cama.
- Veo que hoy estás de buena forma! A pesar de que no te he alimentado desde que te traje!
La voz de Summermist tenía un tono hasta ahora desconocido por Gustavo, sintió erizarse todo su cuerpo . A juzgar por el sonido, estaba sacándole filo a algo.
- Creíste que no te reconocería aún después de que cambiaras de apariencia tantas veces? Esa habilidad tuya te hace invisible a los ojos de la policía, pero a mí no puedes engañarme! Es imposible para un zorro esconder su cola!
Los chirridos de la cama se pusieron frenéticos por un rato, después se detuvieron, minuto después volvió a oírse como si quien estuviera en esa cama tratara de erguirse.
- Después de lanzarte al tren, me sorprendió que te levantaras como si nada después de que este te atropellara.Leí por ahí que en la cabaña que encontraron hecha cenizas en el bosque hacían experimentos ilegales. Como juguete eres más divertida. Cierto, Silverfox?
Silverfox
Una idea rápida que se me ocurrió escribir en directo aquí sin pasar por la prueba del lápiz y papel. 
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Aquí yo... Sola...Nah!!!! mi hermana está en el cuarto a mis espaldas.
La la la la 
Mientras me aburro, escribo en mi cuadernín, si es que antes no me pierdo vagueando por internet.Sweating a little... 
Si de cuando en cuando escribo algo, es porque ya tengo el borrador completo en el cuaderno. Pero no sé qué me pasa que a la hora de subirlo termino cambiando varias cosas..CURSE YOU! 
Pero qué importa, igual lo leen. Verdad?Meow :3 Meow :3 
Me encantaría. (los amaría) si cuando leen mis trabajos se tomen la molestia de comentarlos. Me encanta saber lo que otras personas opinan!!!!Hug 
- ¡Ya no tenemos tiempo Ari!¡Salta y reza por que estemos a salvo!
Todo nuestro entorno comenzó a pulverizarse, los guardias que se acercaron para contenerlo se reducían a arena apenas mencionara "¡Avanza mil años!". Sus risa psicópata me helaba la sangre. Saltamos por un agujero tras el escenario, era húmedo y frío. Y pensar que hace veinticuatro horas esta situación era impensable.
La última vez que vi a mi padre fue durante el velorio. Parecía dormir dentro de su ataúd, como si en cualquier momento abriría los ojos y me regañaría diciéndome que sólo muerto conseguiría que lo visite. Desde mi independencia financiera nos distanciamos. Esa noche, recibí la llave de su taller-habitación de mano de Manolo, su vecino y único amigo. Mi madre se había ido un mes antes de nuestra pelea.
Por lo repentino de la noticia no tenía otro sitio para dormir después del entierro. Así que fui a visitar el escaso patrimonio que me heredó. La relojería era un pequeño cuarto atestado de escaparates donde se exhibían piezas dignas de un museo. Él se dedicaba a la reparación de relojes de cuerda. Un negocio poco productivo desde mi perspectiva. Todos tenían una etiqueta que indicaba el nombre del cliente, la fecha en que se recibió y el número de catálogo en el cuaderno de precios, donde se describía la falla, la causa y la deducción del costo de reparación y piezas repuestas. En el fondo estaba la puerta a su habitación, ahí sólo estaba una estrecha cama, una cómoda y el retrato de mi madre en la pared, en el techo colgaba tristemente una bombilla de luz mortecina. Me acosté sobre el colchón, los resortes del catre rechinaban ante mi peso, me dormí viendo a las moscas estrellarse contra la única fuente de luz.
El ruido de cristales rotos me despertó cerca de la medianoche. Tomé mi teléfono, pero éste no tenía cobertura dentro del agujero. Apagué el foco y me escondí bajo la cama. Afuera unas voces desconocidas conversaban mientras revolvían el taller. "Ladrones" pensé. Como pude me armé de valor para acercarme a la puerta para oír mejor.
- ¡Tiene que estar por aquí! ¡Estoy seguro!- Exclamó una voz nerviosa, parecía ser la de un hombre joven. La otra era ronca y profunda.
-¡Más te vale encontrarlo! ¿Estás seguro que el viejo no te engañó?
-¡Me lo enseñó y funcionaba!¡Juro que es verdad!
- Sólo queda revisar la habitación trasera... ¡La puerta está cerrada!- Comenzó a dar porrazos tratando de derribar la puerta. No tengo donde correr. Vuelvo a esconderme bajo la cama rezando por un milagro. Una vez dentro un gorilón volcó la cómoda lanzando sus cajones al aire, el cuadro de mamá voló hasta el extremo contrario y la cama la levantó como si fuera una almohada, apenas me vio salí corriendo hacia la tienda. De un codazo lancé al otro contra los estantes y salté por la ventana rota. Una patrulla casi me arrolla en la calle.
- ¡Ladrones! ¡Hay ladrones en la tienda!
Uno de los oficiales me esposó a la patrulla mientras el otro entró armado. En seguida llegaron los refuerzos y rodearon la entrada. Los ladrones salieron con las manos arriba. Pasé la noche en la celda de la comisaría junto a los otros, quienes me miraban con recelo. Manolo fue a sacarme junto con el abogado a cargo del testamento, declararon en mi favor y fui liberado esa misma tarde. Su esposa barrió los vidrios rotos de la tienda y colocó los pedidos en una caja. Entré al cuarto para sacar la foto de mi madre, era lo único que me importaba. Al quitar el marco descubrí un pequeño cuadernillo con instrucciones de cuidado y funcionamiento de un reloj, escrito a mano por el viejo, además de un dibujo del foco del cuarto. Me trepé sobre la cómoda y desarmé la base de la lámpara, entre los cables se escondía un bulto de papel marrón. Lo abrí y dentro estaba un reloj plateado de bolsillo con una larga cadena. La caja estaba finamente decorada con la imagen de un jardín tan detallado que las diminutas mariposas parecían volar al exterior. Mientras que en la parte posterior estaba decorada por una luna sobre un mar de cráneos, igualmente detallados desde los dientes hasta cada fisura del rostro. La cadena estaba compuesta de diminutos gatos enroscados como eslabones. Lo abrí y no parecía tener nada anormal a excepción que tenía más de una subesfera concéntrica. Lo envolví y lo guardé en mi bolsillo junto al instructivo. Quizá pueda sacar una buena suma si lo empeño.
Como en el trabajo estaba de vacaciones decidí terminar los pendientes de mi padre como un pasatiempo.Con el dinero que me dejaron los clientes cuyos relojes estaban listos pude manejar los gastos de reparación y hasta pude instalar un sistema de seguridad, de pilón reforcé la puerta del cuarto trasero para hacerla más segura.
Una noche, decidí revisar una vez más el misterioso reloj de plata. Seguí las instrucciones para darle cuerda. Una vez presionado el botón de marcha, las manecillas de todas las esferas se acomodaron automáticamente. Sin darme cuenta, la cadena se aferró a mi brazo como una serpiente, cuando traté de quitármela, esta parecía haberse fundido con mi piel y el reloj se incrustó en mi mano. La tapa frontal estaba en mi palma y la trasera en mi dorso. Tomé un destornillador para quitármelo desde el dorso, pero al abrirse la tapa posterior, un líquido negro y aceitoso emergió de ahí. Esta cosa viscosa poco a poco tomó la forma de un gato. El felino se estiró perezosamente lanzando un bostezo.
- ¿Por cuánto he dormido?- Miró su alrededor, yo me aparté de la mesa lleno de espanto. Una vez cruzamos miradas me sonrió convencido. -Así que tú eres mi nuevo amo. ¿Cuál es tu nombre?
- ¿Qué diablos eres?
- Soy un Pulsante, algo así como el ayudante de un Saltotiempo. El recibir ese reloj de la Sede te convierte en mi amo. De paso mi nombre es Rumperbark. ¿Y tú eres?
- Ari, el dueño de la tienda de relojes.-Respondí con desconfianza.
- ¡Ah! tienda de relojes...- Pareció darse cuenta de algo-Que me parta un rayo! ¿Eres un mero humano?
Saltó y revisó con detalle toda la tienda, al final se sentó en la silla, apoyando su barbilla en una de sus patas suspiró desalentado. Traté de calmarlo a pesar de lo absurdo de la escena.
- Al parecer mi padre encontró tu reloj y lo reparó.
- Si mal no recuerdo, mi anterior amo cayó frente a un aparato que los humanos acababan de construir, creo que lo llamaban tren. Desde entonces he estado durmiendo.- Me miró pensativo- Me extraña que me haya estropeado, pues los Pulsantes conservamos los relojes en óptimo estado sin importar el tiempo en desuso. Supongo que un idiota abrió el mecanismo tratando de comprenderlo y desacomodó las piezas. Aún así, si mi anterior amo murió, la Sede debió de buscarme, pues es peligroso para un mero humano utilizarnos sin preparación...
- ¡Espera un segundo! Primero explícame qué es un Saltotiempo, a qué se dedica la dichosa Sede y qué puedo hacer para quitarme "esto" de la mano.
- Poniéndolo en términos que tú comprendas, un Saltotiempo es como un cobrador de deudas, pero en vez de dinero cobramos el tiempo que no se usa, éste se lleva a la Sede donde se administra y se lleva a aquello que lo necesita, aquello llamado milagro se realiza gracias al tiempo sobrante recolectado. En manos de un idiota sería un arma letal. Las únicas funciones que desempeña un Pulsante es "quitar tiempo" acelerando el desgaste o "prestar tiempo" retrocediendo a un estado óptimo... ¿Entiendes?
Su explicación no tiene ni pies ni cabeza. Al ver mi cara suspiró una vez más.
- Es más fácil demostrarlo. Como principiante te propongo que hagas lo siguiente para que me entiendas. Concéntrate en algo que quieras modificar y si quieres que se desgaste o se repare. ¿Listo?- Asentí.- ¡Bien si quieres quitar el tiempo dí "Avanza..." seguido de la cantidad de tiempo que quieras: minutos, horas, días, etc. Y si quieres prestar tiempo dí "Rebobina..." la cantidad como expliqué antes. Aclaro que no sirve para revivir muertos.
Cerré los ojos, incrédulo y exclamé:
- ¡Rebobina 10 años!
Cuando los abrí el gato me miraba con la boca abierta. La ropa la sentía demasiado olgada. Miré la estantería cerca de mí, esta vez no alcanzaba la parte de arriba, si mal no recuerdo, alcancé mi altura máxima a los 18. Entré al cuarto y me miré al espejo. ¡Volvía a tener 15!. Caí de rodillas sin creer lo que me ocurría. "Debe de ser un sueño". Pellizqué mi mejilla y dolía. En mi mano todavía estaba el reloj incrustado. Me quité la camisa, las cicatrices que se llevaron la vida de mi madre desaparecieron. Salí perplejo a la tienda.
- Veo que te has convencido, ahora regresa a tu estado anterior y vayamos a la Sede, ahí te quitarán el reloj.
- ¿No puedo quedarme así?
- No creo que quieras, ya que no has recolectado tiempo, usaste tu propio tiempo de vida a cambio. Así que vivirás 10 años menos...
- Si me quedara sin tiempo durante esta práctica ¿Qué me pasaría?
- Caerías muerto en el acto.
- ¿Si regreso a mi estado anterior?
- Vivirás tu vida como estaba planeado, a menos que tengas un accidente trágico. En ese caso un Saltotiempo tomará tus años restantes.- Me puse pálido- Claro que las reglas especifican que tienen que comprobar que ya estabas muerto antes del cobro.
- Bueno, entonces... ¡Avanza...
- ¡Espérame un momentito! Para regresar a tu estado anterior sólo presiona el botón de reseteo, éste está en tu palma, junto a la anilla de la cadena. De otra forma sólo te quitas años, ya que éstos se acumulan en el reloj cada que aceleras.
- Si un Saltotiempo muere y su reloj no es recuperado por la Sede, ¿qué pasa con el tiempo acumulado en el reloj?
- Este se quedará en el reloj para ser utilizado por otro Saltotiempo...¡Oh mierda!
Cubrió su cara para no ver mi sonrisa.
- En otras palabras, yo estoy utilizando el tiempo que estaba acumulado en ti y no mi propio tiempo. ¿Cómo puedo ver el tiempo que has acumulado? ¡Sin mentiras!
- La cara frontal, la esfera mayor sirve como un medidor, la marca roja indica que estoy lleno y necesito vaciarme. Entonces, vas a la Sede y el tiempo me sería retirado o al Saltotiempo le dan misiones de prestamista. Las esferas secundarias indican la cantidad acumulada de años, meses, días, horas, minutos y segundos. La esfera mayor marca la cantidad en siglos que puedo guardar.
Según mis cálculos este gato tenía guardado cerca de 130 años antes de mi jugarreta, ahora marca 120.
- Última pregunta, ¿Qué me pasará cuando vaya a la Sede?
- Te quitarán el reloj, ya lo había dicho.
- ¿Y los años que gané?
- Te dejarán quedártelos... creo, en ningún lado dice nada sobre usar el tiempo del Pulsante en beneficio propio. Mi anterior amo solía rejuvenecerse a sí mismo de vez en cuando. Tenía curiosidad si el botón de reseteo servía para recuperar los años prestados.
Esquivaba la mirada en todo el rato y sujetaba su cola nervioso. Aún dudaba de sus palabras, pero acepté llevarlo a la famosa Sede la mañana siguiente. No perdería mucho si me devolvían a mi edad normal. Le puse por condición que primero tendríamos que comprar ropa más cómoda.
Durante el camino observé a los adolescentes que paseaban por la calle para darme una idea de la moda en ellos. La encargada miró sorprendida cuando le entregué las etiquetas con los códigos de todo lo que tenía puesto. Trató de protestar, pero la callé diciéndole que si no me creía me desvestiría ahí mismo para que me crea que va todo lo que registra. Pagué con mi tarjeta de crédito. Al ver mi identificación casi se le salen los ojos. ¡Qué divertido!
- Oye, Rumperbark. ¿La Sede está muy lejos? Si es así podemos ir en mi auto.
- De hecho, está en el mundo del otro lado.
- ¿Qué es eso?
- Una ciudad secreta, escondida a la sombra de esta. Tiene entradas en cualquier rincón.
- ¡Entonces tomemos una ya!
- Alguien nos está siguiendo desde que salimos de la tienda. Podría entrar también si descubre cómo.
En el reflejo de un parabrisas pude ver la figura delgada y larga de uno de los ladrones de la tienda. Traté de despistarlo un par de veces, e incluso entre en las tiendas más concurridas, pero siempre conseguía dar conmigo antes de que le aventajara una cuadra. En una de esas creí perderle para encontrármelo de frente. Antes de que pudiera huir me inmovilizó contra la pared.
- ¡Sé que tienes el reloj! ¡Dámelo, lo necesito!- Torció mi brazo contra la espalda.
- ¡Hay miles en la tienda, no sé a cuál te refieres!
- ¡Claro que lo sabes! ¡Si no me lo das te matarán!- Sonaba desesperado. No parecía oír los gritos de Rumperbark, más bien parecía no notar su presencia. Detrás de nosotros se oyó el rechinar de unas llantas.
- ¡Tardas demasiado! ¡Sube al auto!- El gorila conducía. Mientras forcejeaba vi al gato tragarse la bolsa donde tenía mi ropa de adulto. Terminé arrojado dentro el golpe en la cabeza me dejó inconsciente. En el auto el delgado vio el reloj en mi mano. Desperté ya en la tarde. El que no me hayan amordazado significa que estamos en un lugar solitario.
- ¿Cómo terminó el reloj ahí? ¡Está incrustado!
- ¡Queremos el reloj ¿no?! Si necesitas cortar la mano ¡Adelante!
El delgado se negó, a lo que el gorila le ofrece cambiar de lugar mientras el otro vigila. Después de revisar el maletero, se acercó a mí con una sierra.
-¡Rumperbark, ayuda!- traté de salir por la otra puerta pero los seguros estaban puestos.
- ¡No puedes robar el tiempo de las personas vivas pero sí el de los objetos!... La sierra ya es algo vieja ¡prueba de 100 en 100!
Gorila ya me había inmovilizado la muñeca, decidido a dar el primer corte, riendo con maldad.
- ¡Acelera 500 años!- Grité, no sólo la sierra, si no también el vehículo se convirtieron en un montón de óxido. Los dos ladrones se quedaron sin habla más blancos que la cera. Moví mi mano amenazante enseñando la cara con la calavera y los dos huyeron despavoridos. Creí que moriría. Estábamos en medio de la nada. Caminar hacia la ciudad nos llevará varias horas más. Le pregunté al gato si había forma de llegar a la Ciudad del otro lado, a lo que se negó diciendo que no hay pasajes en áreas despobladas. Llegamos entrada la noche, una feria se había montado y las calles estaban abarrotadas de gente. Una mujer vestida como lolita se nos acercó ofreciendo pasar a una carpa cercana, el gato parecía reconocerla y la siguió confiado, les seguí con cautela. En el camino, una mujer con cicatrices en la cara nos ofreció pastel con tanta insistencia que tomamos un pedazo, sólo la lolita lo probó, yo tiré el mío en el primer bote que encontré.
- No deberías aceptar la comida de los humanos Cocky, no sabemos cómo afectará a tu Pulsante.
- Rumper lindo, un humano es tu Saltotiempo, si su alimentación no te afecta, no afectará a Ciri.
- ¡Pero tú no eres humana, Cocky!
Les miré preocupado. Ella hizo seña de que me calme y nos invitó a pasar.
-¡Pulso y Salto a la una!- Susurró lo más bajo que pudo, la manta se movió para dar lugar a una puerta, del otro lado se extendía una habitación ridículamente grande para las dimensiones exteriores de la carpa. Estaba llena de sillas con lo que creo son los Saltotiempo y Pulsantes en ellas, al frente se extendía una especie de escenario.
-¿Una reunión? Eso es inesperado.- Rumper parecía sorprendido. - Ari, primero atendamos lo que tengan que decir, al final hablamos con el jefe acerca del incidente. ¿De acuerdo?
- Sí no hay problema, desde que entramos aquí tú eres mi guía.
Nos sentamos en una silla vacía. De pronto, todos los presentes se sentaron y acallaron. Un hombre vestido con una mezcla entre payaso, pirata, y sacerdote subió al escenario. Habló sobre los nuevos riesgos en el mundo humano y pidió prudencia a todos. Los otros temas no los entendí en absoluto. Al final hizo mención honorífica a los Saltotiempo que mejor colecta han tenido en la semana, entre ellos mencionó a Cocky. Les pidió que subieran al escenario para recibir un fuerte aplauso. La lolita seguía masticando el pastelillo que tomó en la feria. Los dos nos inquietamos. Durante el aplauso, comenzó a palidecer, después vomitó algo negro y viscoso como lo que salía del reloj. La cantidad fue tan grande que se desplomó. El director se aproximó para revisar. Su rostro se ensombreció.
- ¡Está muerta!- Dijo varias veces para que todos oyéramos.
El líquido tomó forma de persona, éste reía macabramente. El reloj de Cocky apareció en su mano.
- ¡Jejeje!...¡Hahahaha!... ¡Libre! ¡Libre por fin! Ustedes malditos, nos utilizan como objetos, nos convierten en sus esclavos. Tenemos que cumplir hasta el último capricho sin chistar. ¡Pero ahora soy libre! ¡y puedo utilizar mi poder como me plazca! Desaparezcan Saltotiempos ¡Aceleren mil años!
Todos los que estaban en el escenario envejecieron hasta convertirse en polvo, la onda se extendió hasta las primeras 2 filas. Los demás salieron aterrados, las salidas se congestionaron de gente. Los guardias trataban de abrirse paso. La cosa antropomorfa seguía gritando "Acelera mil años" pero no parecía tener efecto más allá de las personas que veía cerca.
- ¡Ari tenemos que huir por otro lado!- Rumper se coló entre las piernas cateando el terreno.
-¿Por dónde?- Traté de buscarle entre los asientos.
- ¡Deprisa, tras el escenario hay una salida! Tenemos que llegar sin que nos vea o será tu fin.
Me arrastré entre los asientos hasta llegar a la tercera fila. Ahí esperé a que los guardias me cubrieran. En cuanto se acercaron se convirtieron en una nube de polvo. En ese momento corrí hasta quedar tras las cortinas. El gato me llevó hasta un agujero en la pared. Parecía la entrada a una cloaca. Las risas psicópatas parecían acercarse.
- ¿Crees que nos oyó?
- ¡No lo sé, sólo salta y reza porque no nos siga!
Entramos y corrimos. Llegué hasta lo que parecía una puerta, por más que empujaba no conseguía abrirla.
-Toca tres veces seguidas, dos lentas y cuatro rápidas.
Hice lo que me indicó y la puerta cedió con facilidad. Salimos en el retrete de algún baño público. Ya afuera, reconocí el negocio donde compré la ropa que estaba al frente. Caminé hasta el taller, por las calles solitarias. El sonido de la campanada de la media noche resonó por todo el lugar. Seguro en el cuarto me desplomé en la cama. El gato se acurrucó a mi lado.
- ¿Qué crees que pase?
- Lo de siempre, lo contendrán y lo destruirán. Los Pulsantes se salen de control más seguido de lo que crees. Creo que tomará uno o dos meses hasta que las cosas recuperen su ritmo. Volveremos a intentar ir cuando se calme el asunto.
- Regreso al trabajo la siguiente semana.
-¿Qué no trabajas aquí?- Se irguió de golpe.
- No, en realidad vivo en otra ciudad. Ya hice un acuerdo con el vecino para que él se encargue del negocio mientras estoy fuera. Mis próximas vacaciones son dentro de seis meses. ¿Estarás pegado a mí hasta entonces?
- ¡Agh! Así parece ser. Hazme un favor y no hagas tonterías hasta entonces.
- ¡Trato hecho!
Apagué el foco y nos fuimos a dormir.
La luz del sol se filtra por la ventana, la humedad de la noche sólo hace que el calor sea más insoportable, las sábanas se han pegado a mi cuerpo. Tengo que levantarme. Puedo escuchar un gran alboroto en la cocina de abajo, supongo que la caja de la vajilla llegó intacta. Repentinamente el ruido se detiene, seguido de pisadas furiosas que suben las escaleras y se aproximan por el pasillo. Algo ocurrió anoche y tía Cintya está hecha una fiera. El ruido de todos los cerrojos que tiene que abrir en la puerta son cuento de nunca acabar, el sonido de su pataleo impaciente me avisa que es grave, en cuanto abre la puerta se precipita al interior como una tempestad, rugiendo y tronando.
- ¡Dalíiii, pequeña comadreja!¿Cómo te atreves a escapar otra vez?...¡Encima sobornando a los trillizos!
Le miro perpleja, mientras tanto el verdadero culpable duerme como un bendito sin inmutarse por todo el alboroto. Suspiro con pesar.
- ¿Qué piensas responder a tus acusaciones?- La mirada de inquisidor me traspasa.
- Lamento informar que el acusado en este momento está roncando a pierna suelta, su señoría.
-¡Vaya que es astuta! Cuando despierte dile que tiene que hablar conmigo de inmediato, lo que hizo ya es grave.
- Sí tía, cuando despierte le paso el recado.- Un olor familiar se coló en el cuarto.- ¡Rico, pan tostado con mermelada! Lástima que están carbonizados.
- ¡Por Dios, ya lo había olvidado!- Se detiene en seco frente a la puerta- ¡Lila, vístete y ayúdame! Tenemos mucho que desempacar y quiero terminar hoy.
Eso dice ella, pero tenemos un mes desde la mudanza, y aún no acabamos con las cajas que ella ha traído para su trabajo: Libros, apuntes, diarios de campo, guías turísticas y documentos varios. Casi siempre terminamos mudándonos antes de vaciar la última caja. Ahora comprendo por qué Dalí prefiere escaparse por las noches antes de que la tía decida comenzar a escribir, porque una vez empieza se la pasará en vela el resto de nuestra estadía. Pues su estudio está justo a un lado de nuestra habitación, pendiente a cada sonido que produzca. Tengo entendido que en sus escapes suele pasear por toda la localidad, creo que incluso conoce los lugares a los que vamos más que los mismos lugareños, después es recluida en la casa como un prisionero.
Mientras me perdía en mis pensamientos, vaciaba las cajas en los libreros de la casa. Doroty interrumpe mis divagaciones.
- Lila... la lavadora hace ruidos raros.
Normalmente las casas que escoge mi tía tienen la lavandería bajo el techo pero en una comunidad rural como Sinit, todo el centro de lavado está en el exterior, en un patio con tejaban de madera, y con vista hacia el campo, la falta de un muro que protegiera mi ropa de la vista de curiosos me perturba. Miré a Cintya mientras sostenía unos cuadernos polvorosos, comprendió mi inquietud, con una sonrisa me alentó a salir.
-¡Vamos, anda! Un poco de aire fresco no te dañará.
Tomé la mano de la niña y juntas salimos para revisar al aparato. Desde ahí podía ver los terrenos vecinos usados para pastoreo y siembra, separados por una delicada cerca de madera y alambre. Más allá se distinguían los pastizales silvestres dorados por el sol de otoño, por ahí y por allá destacaban arbustos espinosos y árboles pequeños. Absorta en mis observaciones, pude notar por el rabillo del ojo las miradas curiosas que me apuntaban con sus dedos regordetes y reían entre cuchicheos. Eran las chicas del trigal vecino más cercano. Indiscretas, no bajaban el volumen de su voz al criticar mi palidez, insinuando que podría confundirme con un alma en pena aún en pleno día. Fingí no oírlas. Su piel y cabello dorado por el sol como las espigas recogidas en sus canastas, les daba un aspecto mucho más saludable comparándolas conmigo. Me dispuse a revisar el cacharro para distraerme de sus risas.
- Doroty, no parece que esté fallando. Prueba con encenderla de nuevo.
Al comenzar el ciclo de centrifugado un violento golpeteo se oyó en su interior. Lo puse en pausa y abrí la cabina.
- Doty linda, las muñecas no se lavan en la máquina, esas van a mano con cubeta y lavadero, al final se secan un poco en la centrífuga en la primera marca.
Saqué lentamente los cascarones vacíos de lo que alguna vez fue un muñeco de trapo y los coloqué sobre la pileta, junto a ellos puse el relleno que logré separar de la ropa.
- Cuando termine con la ropa, los pondremos a secar. Después los volveré a coser.
- ¡Ohh! Arreglas muñecas, y de pilón hasta reparas la lavadora. ¡Qué eficiente!
A mis espaldas estaba una de las risueñas del trigal. Al parecer se acercó para analizar mejor al bicho raro y llevar las nuevas a su corrillo.
- Estás demasiado delgada, al igual que tu pelo, sin contar que el tono de tu piel dice que no dejas que el sol te mime. Esas manos suaves parecen de princesa.- Me tomó por sorpresa y me elevó con facilidad.-Estás tan liviana. ¿Sabes lo que es comer?
- Tengo la bendición de comer y no aumentar un gramo. ¿Tienes problema con eso? Lechoncito.- ¡Oh, cielos! Dalí se levantó de malas ¿Cuánto habrá oído?
-¿Buscas pelea aguja?- No puedo creer en la que nos hemos metido.
-Cuando quieras... ¡oh espera! ¿debería decir Oink, oink para que entiendas?
Estaban por lanzarse una sobre la otra, cuando los gritos de las chicas del campo capturaron toda nuestra atención. En el terreno de pastoreo se colaron unos leones. Asustadas, las compañeras de la rolliza huyeron al pueblo con todo y canastos.-¡Que admirable!- La que estaba discutiendo con Dalí miraba con cautela buscando un problema mayor. Sin pensarlo abracé a Doroty para correr hacia la casa.
- Deberíamos entrar, es peligroso.- La tomé del brazo pero ella lo retiró.
- Los leones jamás entran a los patios con casa.
- ¡Oh vaya! ¿Eso es buena señal?- Dalí y su sarcasmo.
La chica la ignoró y nos señaló a unas personas vestidas con taparrabos, pieles y huesos de animal. Sus cabezas eran de leones, llevaban lanzas en la mano y caminaban con cautela, como si persiguieran a una presa.
- Eso chica alfiler, es un hombre león, por lo general viven en la primitiva Sinit, una aldea más allá del pastizal. A menudo vienen a cazar animales que se cuelan en los campos y atacan el ganado o arruinan los campos. Técnicamente ellos nos protegen, a cambio nosotros les permitimos contraer matrimonio con las chicas del pueblo (sólo las que vagan solas por los campos al anochecer)- Me dirige una mirada examinadora- Tú no tienes qué preocuparte, sólo siguen a las que lucen saludables.
- Todavía no atardece, ¿Por qué huyeron tus amigas?- Escondí mi enojo.
- No lo sé, preguntaré.- Caminó hasta la cerca y gritó- ¡Hey hombre león!¿Algo va mal?
- ¡Lobos!- Respondió el más cercano sin separar la vista del rastro.
- ¡Ahí tienes tu problema! Lobos.
- Oye, ¿No temes que ese hombretón te rapte?- La curiosidad me picaba.
- Por lo general, cuando buscan novia, no utilizan a los leones y son los jóvenes los que vienen. Éste- Señala al que le respondió- ya es bastante maduro, seguro que tiene bastantes mujeres.
- ¿Mujeres? Si son polígamos, ¿significa que no hay en la tribu?
- Se molestan si les preguntas. El sol todavía está alto y no quiero arriesgarme a los lobos.¿Puedo entrar al pueblo por tu casa?
- No hay problema.- Lo sé, soy demasiado blanda.
Una vez dentro mi tía la entretuvo preguntándole sobre los encargados del pueblo y la forma en que se relacionan. Para cuando nos despedimos el sol estaba por ponerse. Mi tía me miró con ojos brillos y una sonrisa de completa satisfacción.
- ¡Bien hecho Lilia! Acabas de hacer una amiga.- Me abrazó llena de afecto.
- No creo que sea así.
- ¿Por qué lo dices?
-Ni siquiera sé su nombre.
- Aunque creo que es mejor no apegarnos tanto, así nos será más fácil cuando tengamos que mudarnos de nuevo.- Dalí interviene con su comentario sincero, pero doloroso.
- ¡Dalí, a mi estudio! Tienes una hora.- Tía Cintya la fulminó con la mirada.
- ¡Sí ya voy tiíta!- Me reí por su cómica imitación de los niños.
Debido a la casi inacabable tarea de catalogar y acomodar el material de las cajas, la cita se aplazó más de lo pensado. Con la última carpeta en mano mi tía se sorprendió al consultar su reloj.
- ¡Cielos!¿Ya es tan tarde?... Lila, creo que ya es hora de que te retires, Dalí y yo necesitamos hablar en privado.
Afirmé mientras trataba de contener un bostezo. Bajé a la cocina para cenar. Ya en el cuarto apagué las luces y cerré los ojos recostada en la cama.
Lagrimas de augurio Segunda parte Lila
Sí lo se. Tardo un montón en subir más. Esta vez subiré más seguido porque tengo el manuscrito acabado.
Loading...
Aquí yo... Sola...Nah!!!! mi hermana está en el cuarto a mis espaldas.
La la la la 
Mientras me aburro, escribo en mi cuadernín, si es que antes no me pierdo vagueando por internet.Sweating a little... 
Si de cuando en cuando escribo algo, es porque ya tengo el borrador completo en el cuaderno. Pero no sé qué me pasa que a la hora de subirlo termino cambiando varias cosas..CURSE YOU! 
Pero qué importa, igual lo leen. Verdad?Meow :3 Meow :3 
Me encantaría. (los amaría) si cuando leen mis trabajos se tomen la molestia de comentarlos. Me encanta saber lo que otras personas opinan!!!!Hug 

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Comments


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:iconzoe-rpl:
ZoE-rpl Featured By Owner Jun 24, 2013
Gracias por la llama
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:iconthedarkenedbride:
TheDarkenedBride Featured By Owner Mar 17, 2012  Hobbyist General Artist
:iconyeeplz: thank you very much for the :iconcip3:
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:iconantarezx:
Antarezx Featured By Owner Mar 9, 2012  Hobbyist General Artist
lol que onda dalia!!! jajajaj
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:iconzoe-rpl:
ZoE-rpl Featured By Owner Dec 8, 2011
Bienvenida a la Comunidad!!!!
Me alegro de que entraras, Wii!!!
Reply
:icondaliablackrose:
DaliaBlackRose Featured By Owner Dec 8, 2011
Gracias!!!!:D
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